De dónde viene y a dónde va la animación a la lectura
Por: Montserrat Sarto
La animación a la lectura ya es idea extendida, tanto en el ámbito educativo como en la sociedad. Somos muchos los que hablamos de la animación a la lectura con o sin idea clara de lo que queremos decir con ello. Se trata, eso sí, de que el niño lea más "porque en nuestra sociedad se lee poco". El problema no está en que el niño no lea, tampoco los adultos leemos, o hemos abandonado la lectura. Con ello se ha perdido toda autoridad para transmitir a la infancia la necesidad, conveniencia, gozo y enriquecimiento de la lectura.
1. UN POCO DE HISTORIA
Busquemos las causas y retrocedamos unos años.
En las reuniones o encuentros que la sección de Prensa y Literatura Infantil del B.I.C.E. (Bureau International Catholique de l’Enfance) celebraba habitualmente, en 1974 se acordó, como trabajo, tratar el tema de la lectura. El mayo francés del 68 estaba aún reciente y los ecos de algunos "gritos" alcanzaban a muchos sectores del mundo de la educación. Fuese por ello, o porque la evolución social se viera galopante, los trabajos que se desarrollaron allí fueron profundos y un aviso claro y concreto. Se estudió la lectura y el hecho de leer sobre unos puntos bien planteados. Por el sentido de futuro que tenían y porque nos parece que aquel estudio o "aviso" ha repercutido en la actual educación para leer, los resumo aquí.
— Primero, El desarrollo de los medios de comunicación. El desarrollo era evidente, los medios progresaban con rapidez y ofrecían mayor atractivo cada día, principalmente los audiovisuales.
Pero el libro y las revistas y periódicos eran también medios que tienen su papel en la cultura de los pueblos, que juegan un papel entre civilizaciones, que son medio-bisagra para la creatividad del niño. Hay que tener esto en cuenta.
Se vislumbraba una renovación profunda de la prensa destinada a los niños y también de la literatura infantil y juvenil. De otro modo no sobrevivirían.
Eje de la cuestión: profundizar y descubrir el "rol" específico del libro y la revista para niños, ante el desarrollo de los medios.
Si se analiza la prensa infantil y juvenil de hoy, comparándola con la de los años setenta, se puede ver la diferencia. La actual es una prensa más abierta y de mayor oferta.
Igual ocurre con la literatura, libros con menos páginas, años de abundante producción de títulos -no siempre a favor de la calidad-, crecimiento de editoriales y aparición abundante de literatura llamada de "no ficción", de contenido instructivo, que sirve de apoyo a la enseñanza.
— El segundo punto nos hacía reflexionar sobre los cambios sociales, que daban lugar a más horas de ocio en la infancia. Ante esta ampliación del tiempo libre y los esparcimientos del niño ¿cuál puede ser el lugar del libro y la lectura?
El planteamiento era el siguiente: si los libros y las revistas pueden formar personalidades activas y creativas habría que persuadir al niño y motivarle para la lectura de esos medios. Por lo tanto se favorecerán como recreo y esparcimiento y se les descubrirá el gusto por la lectura activa.
— Un tercer punto nos llevó a considerar el nuevo lugar de la lectura en la renovación pedagógica. El docente no puede limitarse a enseñar a leer, a descifrar los signos. En la renovación pedagógica la lectura se ve como información y documentación para el trabajo escolar. Y esta literatura requiere otra forma de leer. ¿Cómo la puede afrontar la escuela?
Se va a un niño con más libertad en la etapa crucial de su desarrollo. Los adultos, y aquí se incluye a padres, maestros, educadores, bibliotecarios, editores, autores, periodistas... ¿se han dado cuenta de las exigencias y de cuánto les compromete la renovación pedagógica? ¿Dónde queda en ese campo el desarrollo de la capacidad lectora?
— Merece la pena citar, también, el cuarto punto, por el reto que supone incluso en el momento actual: ante una sociedad en cambio ¿cómo actuar? A mitad de los años setenta, el niño vive aún en un mundo suyo, pero se vislumbra el paso de "su pequeño mundo", su "pequeño universo", al mundo abierto de los adultos. Todos vamos a vivir los mismos acontecimientos a la vez. Ya no hay vallas que cerquen el espacio de la infancia. "El niño está integrado en el mundo entero", se dice. Esto da como resultado un mundo ambiguo, con frecuentes contradicciones que le desorientan.
Recuerdo la carta de un lector infantil, cuando la transición política de España, dirigiéndose al responsable de las páginas infantiles de un periódico madrileño, carta que no se me ha olvidado todavía: "Yo no quiero libertad, decía, yo quiero saber lo que tengo que hacer". Se necesita vivir en un desconcierto notable para comunicar a unas personas "de papel", que ninguna opinión habían pedido a los lectores sobre la libertad, para enviar esta carta.
Descargar archivo
|