Estrategias de animación a la lectura para los grandes
Para trabajar con Torre amarilla, Cara - cruz y Zona libre
Jessica Rodriguez
Previo a la lectura: La posibilidad de ser otro
Consideraciones:
· En la adolescencia, el chico empieza a preguntarse por sí mismo más que por el mundo que lo rodea.
· Se hacen necesarias lecturas que exploren ese nuevo universo.
· El profesor debe saber escoger las obras y la secuencia en las que las presenta y el grado de desarrollo en el que se encuentran. Ejemplo: si se le ofrece a un adolescente apenas entrenado en la lectura El príncipito, éste lo rechazará, quizá hasta con desprecio; en cambio, si el adolescente es leído, quedará encantado con el cuento, pues podrá ir más allá del tema de superficie.
· Un buen lector termina apreciando los elementos que podríamos llamar artísticos del texto: el lenguaje, el diseño de los personajes, la organización de la historia, etc.
· Un adolescente iletrado estará más atento a, por ejemplo, el argumento o la realidad referida.
· La labor del profesor es esta parte del camino es hacer que el alumno consolide su gusto por la lectura.
· Recuerde, el texto es un organismo vivo, no es un objeto.
· Si el texto es un ser vivo, el ser más próximo a él es una persona, es decir, no sólo debe ser conocido con el cerebro sino con el corazón.
· Cada texto es individual. La lectura rescata esa individualidad. No hay dos textos iguales. · La finalidad de texto literario no es estudiarlo, sino gozarlo. Posteriormente uno puede hacer del texto un objeto de estudio.
· El texto tiene una cualidad que debe ser aprovechada por el lector, permite ser otro.
· Esta característica es tan propia del texto literario que ha sido vista hasta como peligrosa y precisamente la primera novela moderna, El Quijote, tematiza este asunto.
· Otra gran obra, Madame Bovary, nos presenta la capacidad de la literatura de hacernos vivir vidas imaginarias. Obviamente no hay un peligro real.
Incluso en la edad más temprana, la ficción permite que el niño establezca una relación sana entre lo real y lo imaginario, pues la literatura le permite desplazarse en esos dos territorios con facilidad.
· La lectura enriquece la imaginación, ofrece una experiencia de vida, pero también desarrolla la inteligencia en la medida en que obliga a establecer relaciones no sólo internas, sino posteriormente externas.
· La literatura también revela mundos, es decir aspectos de la realidad, en la medida que es a la vez una simplificación y un enriquecimiento de la percepción.
· Es simplificación porque una novela o un poema jamás podrán tener la variedad de lo real, pero es un enriquecimiento en tanto proyecta lo real hacia la esfera de lo trascendente y por lo tanto universal.
· En Edipo rey, de Sófocles, por ejemplo, Sigmund Freud "descubrió" algo aplicable a todos los hombres.
· Pero este conocimiento de la realidad es siempre secundario, pues la literatura puede servir para muchas cosas, incluso "para envolver pescado", como decía Cortázar.
· Recordemos también que los poemas homéricos fueron usados como documento histórico.
· No se lee para aprender buenas costumbres. Un texto es un territorio de libertad. El niño o adolescente si es que algo aprende del texto es a crear y esto porque el texto le abre los ojos.
Actividades:
· Averiguar sobre qué les gustaría leer.
· Presentar textos de distintos géneros, pero también dejarlos elaborar sus propios planes lectores.
· Comentar lo que esperan del libro elegido.
Durante la lectura: La libertad para imaginar
· Dejar leer a los chicos en silencio.
· Organizar tertulias para que comenten los avances de sus lecturas o las apreciaciones finales.
· Invitarlos a seleccionar y leer los pasajes más significativos o más emocionantes de sus libros.
· Motivarlos para que resuelvan por ellos mismos sus inquietudes sobre la lectura a partir de la investigación, por ejemplo, el léxico, la biografía del autor, historias semejantes.
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