Defendiendo la escolaridad
Por un país sin deserción escolar
A menudo leo noticias u observo situaciones bastante tristes en las que menores en edad escolar han sufrido ultrajes, son explotados en trabajos inhumanos y muchas veces degradantes, despojando de la inocencia y la posibilidad de vivir una niñez feliz y una adolescencia sana. En cuanto a la explotación de los menores en el trabajo infantil, la prostitución infantil, la drogadicción de adolescentes y niños tanto con inhalantes u otras drogas, alcoholismo, delincuencia infantil, alquiler de infantes para la mendicidad, se hayan cada vez en aumento en cuanto los índices de pobreza y corrupción crecen.
Entonces nos preguntamos: ¿Que hacer? ¿Cómo parar esta ola de niños y adolescentes que están condenados a vivir al margen de la educación si sólo contamos con nuestra propia conciencia y trabajos modestos?
Entonces tenemos que tomar en cuenta que todo problema se forma por la confluencia de causas de diversa índole y si se ataca estas causas el problema se extingue o disminuye su influencia. Entonces ataquemos una de estas causas. El abandono de los recintos escolares por parte de menores, por ejemplo, limita en cada menor las posibilidades de acceder a un trabajo futuro, y promueve la formación de familias disfuncionales dónde las responsabilidades de los padres cada vez están en relación a su éxito como pareja y si su relación de pareja no funciona también abandonan su rol de padres dejando al menor a la deriva y así el circulo continúa. La deserción escolar es una de las causas de la pauperización del ser humano y si el individuo surge y es próspero, muchas veces su miseria está en orden espiritual en donde los antivalores son los que predominan y rigen su vida. Tampoco se puede decir que todo individuo que termine su educación básica es un individuo realizado y listo para triunfar esto depende de los principios de cada ser humano y los valores que lleve en él, pero tiene mas posibilidades y por lo tanto podemos atacar el problema.
En nuestro rol de educadores lo importante es la toma de conciencia de nuestros propios alumnos pues son ellos los que asumirán los roles de futuros padres por lo tanto podemos realizar diversas acciones que impulsen en ellos la defensa de la escolaridad como un derecho obligatorio del menor de edad.
En cuanto a las sugerencias las veo desde nuestra óptica de maestros enseñando en nuestras áreas e integrarlas con un solo propósito:
-Reconocer que la deserción escolar es un problema grave pues un menor que deserta es muy probable un adulto jefe de una familia disfuncional.
-Organizar nuestras áreas de manera que el alumnado vean el problema y analicen sus causas, la importancia de atacar el problema.(Integración docente)
-Trabajar conjuntamente con alumnos quienes están mas cerca de quien puede sufrir este problema. .
Extender esto a los padres que muchas veces han abandonado la escuela y cometen los errores típicos de considerar a la escuela como una guardería, y han asumido sólo un rol de proveedores, es decir, quien proporciona los recursos, olvidando que el inicial educador, ejemplo y gerente del hogar es el padre y la madre. (Escuela de padres eficiente)
También es bueno considerar nuestro rol de educadores, cuando realizamos nuestra labor de manera atractiva al alumno, de manera que se motive a seguir estudiando con actividades que desafíen su intelecto, o generen en él situaciones de relajación con actividades creativas y transformen el colegio como un lugar en donde ellos tienen un contacto cercano con la intelectualidad y la creatividad.
Concluiría esta modesta disertación que cada transformación que se pretenda lograr debe iniciar con la transformación personal para luego buscar la trasformación de nuestra sociedad. Mientras haya seres humanos preocupados sinceramente en ser parte de la solución, hay esperanza.
Lic. Luz Elizabeth Araujo B.