 La Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que declara el 2 de abril como Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, con el objetivo de alertar acerca de esta condición, cuya incidencia ha aumentado en todo el mundo.
El texto, promovido por Qatar y respaldado por otros 50 países, fue aprobado por consenso en el Comité de Derechos Humanos de la Asamblea General.
El documento plantea gran preocupación por la elevada incidencia del autismo en los niños de todo el mundo ya que en los últimos años, se ha cuadruplicado la cifra y recuerda que el diagnóstico temprano, al igual que la investigación y la intervención apropiadas "son vitales para el crecimiento y desarrollo".
La resolución subraya también que la Convención de los Derechos del Niño estipula el derecho de los menores discapacitados a disfrutar de una vida plena y digna.
El problema médico del autismo, es reconocido como cinco veces superior al del Síndrome de Down y tres veces más frecuente que la Diabetes Juvenil.
Hasta ahora, las causas son desconocidas, aún y cuando desde hace muchos años se le reconoce como un trastorno del desarrollo, en contadas ocasiones se considera como un problema congénito que se manifiesta en los niños regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad.
Entre los primeros síntomas suelen presentarse:
Que el niño pierde el habla.
No ve a los ojos a otras personas.
No pone atención, como si no oyera nada.
Presenta obsesión por los objetos pequeños y los cuida c
on mucho esmero, pero en ocasiones los evita completamente, y si el objeto se mueve de lugar, el autista puede ponerse a gritar de forma histérica.
Pero si un objeto se mueve de manera constante y pacífica como un ventilador, el niño disfruta mucho tiempo al verlos.
Muestra total desinterés en las relaciones sociales con los demás.
Sus expresiones faciales y gestos no son utilizados de forma comunicativa y sus palabras no tienen relación con el ambiente que los rodea.
El autista puede dar vueltas sobre sí mismo, mover su cuerpo de manera rítmica, aletear con sus brazos una y mil veces sin cansarse o aburrirse de lo mismo y los cambios de rutina les ocasionan enojos.
Hay autistas que tienen un alto nivel funcional, por lo que pueden repetir comerciales de televisión o llevar a cabo rituales complejos al comer, al bañarse o al acostarse para dormir.
Los sonidos que son familiares para otros, a ellos pueden causarles miedo y ansiedad. En ocasiones ellos provocan sus propios ruidos, aplaudiendo, repitiendo palabras o haciendo berrinches.
Tomado de: La casita del autismo – A. Luján
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