 A veces los niños tienen dificultades para aprender, en su comportamiento, en su relación con los otros o en sus sentimientos hacia ellos mismos. Si tememos una discapacidad o un problema grave. Es muy posible que se trate sólo de una dificultad para procesar las sensaciones que recibe de su entorno. Esto es la integración sensorial.
Bárbara Viader Vidal
Hablemos un poco del sistema nervioso central de los niños.
Todos nosotros dependemos de una integración sensorial funcional, que nos permite llevar a cabo las actividades cotidianas de trabajo, ocio y autocuidado.
Los problemas a nivel de procesamiento sensorial, pueden influenciar directamente en nuestra habilidad para funcionar correctamente en nuestra sociedad, pero son dificultades muy sutiles que son difícilmente reconocibles.
Especialmente en los niños es fácil atribuir ciertas conductas o reacciones a otras causas (es un niño perezoso, hace lo que quiere, es desobediente, es un niño mimado, testarudo... ), cuando en realidad se trata de dificultades sensoriales. Por este motivo, es muy importante identificar las dificultades de procesamiento sensorial, para permitir que el niños alcance niveles de desarrollo correctos, y minimizar el sentido de culpabilidad de la familia adoptante.
Si nos centramos en el cerebro de un bebé, sabemos que está formado por una red básica de interconexiones neuronales que irá ampliándose a medida que el niño experimente nuevas sensaciones y explore su entorno. La plasticidad que presenta el cerebro en los primeros años de vida, implica que el sistema nervioso de los niños se nutra y se enriquezca de todas las experiencias sensoriales, motrices y emocionales que recibe.
BLOQUEO
Durante la primera infancia, el sistema nervioso de los niños ha de procesar constantemente estímulos sensoriales de todo tipo, y ésta no es una labor nada fácil. Desde el nacimiento, todos estamos preparados para recibir y asimilar estímulos del entorno, pero existen ciertas causas que bloquean el procesamiento sensorial, y estas dificultades permiten explicar posibles comportamientos posteriores como atraso motriz o de lenguaje, falta de atención o comportamiento hiperactivo, agresividad.
Estas causas pueden ser largas hospitalizaciones, estancias en orfanatos o, simplemente, puede tratarse de una dificultad por parte del niño para procesar toda la información sensorial que recibe del entorno, sin que haya ninguna anomalía añadida en su desarrollo. No son niños enfermos ni discapacitados, simplemente son niños que presentan dificultades para asimilar de forma correcta todos los estímulos que reciben del ambiente.
Este proceso de asimilación de los estímulos se conoce como integración sensorial y como ya se ha dicho, tiene lugar de manera natural en la mayoría de los niños.
El mal funcionamiento de la integración sensorial es mucho más común de lo que nosotros pensamos y es un problema muy incomprendido por nuestra sociedad.
Esta dificultad en los niños afecta directamente a su capacidad para aprender, a su comportamiento, a la manera de moverse y de relacionarse con los otros, y afecta también los sentimientos hacia ellos mismos.
RESPUESTA INADECUADA
Estas informaciones que alcanzan el cerebro, son analizadas y utilizadas para interactuar de forma correcta con el ambiente y así poder responder adecuadamente a la presentación de estímulos sensoriales, logrando niveles de desarrollo correctos.
Cuando el niño no logra procesar de forma correcta la información sensorial, se producen grandes dificultades para alcanzar niveles de desarrollo superiores puesto que el niño no tiene una correcta integración sensorial.
Podemos decir que el niño tiene una indigestión sensorial a nivel neurológico.
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