educared Fundación Telefónica Perú
Estás en: Inicio > Espacio de Crianza > Columnista invitado
  Espacio de CrianzaBlog: El Curioso ImpertinenteEditorial Columnista invitado EntrevistaEn la RedComentarios de librosTestimoniosColumna en Peru 21Columna en GestiónConsultasExperiencias
 
Recursos educativos
Actividades recomendadas
Boletines
Mundo educativo
Wikis
Blogs
Foros
Concursos y Juegos
Temas de Gestión
Experiencias
Webs recomendadas
Columnista invitado

Coaching en obesidad
 
 
11 / 2006
El objetivo de este artículo es facilitar un espacio de reflexión sobre aspectos relacionados con la prevención y el tratamiento de la obesidad, desde una nueva perspectiva: el coaching ontológico.

"Hoy somos y estamos como una función de lo que hemos decidido y hecho ayer. Mañana estaremos y seremos según lo estamos decidiendo y siendo hoy", escribe Mario Dehter. Yo nací, en una familia que relacionaba salud con gordura, y donde el cariño se demostraba a través de la comida. Fui aprendiendo que en los hidratos, podía volcar todas mis emociones. Desde temprana edad, y paradójicamente, mi madre empezó a preocuparse por mi peso. Comenzar una nueva dieta, una más de tantas, finalmente era un nuevo desafío que terminaba con la recuperación de todo el peso perdido. Hoy, con 45 Kilos menos, puse mi propia experiencia y mi profesión al servicio del otro, comprendiendo sus emociones (que son mis emociones) y sentimientos. Desde el Coaching Ontológico pude rediseñar la vida que quiero vivir y es mi misión transmitirlo.

A pesar de los esfuerzos realizados por la comunidad científica para encontrar solución a la obesidad, podemos decir que la misma sigue creciendo a pasos agigantados, transformándose en una epidemia en el nivel mundial. Sabemos las consecuencias sobre la salud que provocan obesidad y sobrepeso. Alarma el crecimiento en las últimas décadas de casos en niños y adolescentes. Es preciso poner el foco en la prevención, logrando identificar y modificar ciertos hábitos familiares, sociales y educacionales, aprehendiendo nuevas formas de vincularnos con los alimentos, logrando conductas más enriquecedoras y sanas.

Llama la atención, es mi punto de partida, que mientras hay más recetas para adelgazar, el número de personas obesas no cesa de crecer. Basta con abrir cualquier revista de actualidad, para observar la cantidad de publicidad, ofertas y promesas para alcanzar esa “figura” que la sociedad exige.

Enmarcado en un equipo interdisciplinario, el abordaje desde el Coaching Ontológico aporta el acompañamiento necesario en el camino de “quién eres ahora” a “quién quieres ser”, desafiando y mostrando, desde el profundo respeto por el otro, esos modos particulares de percibir, poco funcionales, que frenan el descenso de peso y, si se alcanza la meta deseada, la permanencia en ella es efímera.

La obesidad no es una “enfermedad incurable”. La certeza de que lo es nos quita posibilidades de intervención y de acciones más generativas para el logro de ciertos cambios. Es como entregarnos a una especie de “maldición” que nos viene desde afuera y nos marca un destino previsible, esperado, sin solución.

El coaching Ontológico pone luz en aquellas zonas oscuras donde nos detenemos sin avanzar en los logros de resultados que queremos crear. Acompaña a reformular ciertos pensamientos, que fuimos “comprando”, “incorporando” a lo largo de nuestras vidas, dejándonos siempre en el mismo lugar, un lugar incómodo, pero a la vez conocido, donde más allá del malestar, tenemos cierta seguridad. El primer paso es entender tanta resistencia al cambio.

Y la naturaleza de un círculo vicioso que lleva a hacer siempre más de lo mismo: bajar de peso, subir, para volver a bajar y volver a subir, intensificándose en cada vuelta la sensación de angustia, frustración, debilidad e impotencia.

No es la obesidad, sino los intentos fallidos de solución, los que constituyen la enfermedad.
El Coach interviene al ser capaz de escuchar y hacer escuchar a su paciente un ¡Basta ya!, a través del cual éste toma posición y quiere hacer algo con su realidad. Luego debe facilitar que se pueda romper el círculo vicioso y generar un círculo virtuoso más funcional, más enriquecedor, más creativo.

Cambiando nuestra manera de observar al mundo, de observarnos a nosotros mismos, modificando nuestras nuestras propias conversaciones y nuestros juicios, estaremos en condiciones de tomar acciones diferentes y lograr resultados significativos.

La responsabilidad de hacernos cargo de nuestros actos y la declaración de una Visión y una misión, agrega valor y sentido a nuestra vida.

La mayoría de los tratamientos propuestos en obesidad, apuntan a la pérdida de peso, aislado como una meta estética, perdiendo la posibilidad de co-construir hábitos saludables y mejorar la calidad de vida. En ese sentido, la obesidad es un elemento más que se suma a un todo. Bajar de peso no es lo único, no es la solución. Verlo de esa manera condena al fracaso desde el inicio. Viene a la mente lo que dijo Albert Einstein: “no podemos resolver nuestros problemas de la misma manera que los creamos”

Propongo, desde otro paradigma, un nuevo abordaje, un camino que tome en cuenta a la persona como sistema, íntegra, con sus emociones, su corporalidad, su lenguaje, su mundo de intereses y relación. Propongo detenernos a observar qué vínculo se sostiene con los alimentos y quiénes estamos siendo en el acto del comer.

Cuando una persona, en un acto de enojo, le arroja a otra una maceta, por ejemplo, el que está por recibir el impacto del golpe, no se le ocurriría en ese momento regar la planta, ni oler el aroma de sus flores. Lo que intentará hacer, en el mejor de los casos, es tratar de esquivar el golpe. En esa relación, en ese preciso momento, la maceta deja de ser maceta y pasa a ser proyectil.

Algo parecido ocurre con la relación persona – comida cuando hablamos de obesidad.

Los alimentos, no son ni buenos, ni malos. Los hay más sanos o menos sanos, pero en esa relación, en el momento de un atracón, por ejemplo, la comida deja de ser comida actuando como descarga emotiva, convirtiéndose en un arma dañina.

Tus pensamientos, tus creencias, se transforman en palabras disfrazadas en afirmaciones.
Tus afirmaciones se transforman en acciones.
Tus acciones irán creando hábitos.
Tus hábitos lograrán ciertos resultados
Tus resultados... marcarán tu destino.



 Volver
Artículos anteriores
· Creatividad e Innovación

· Vivir en las telarañas de un mundo online

· La huella del maestro Caballero

· Acupuntura: una opción frente a la enfermedad

· ¿Por qué no hay profesionales hombres en los nidos?

· Ayudando a los niños a sobrellevar la pérdida de un ser querido

· Pautas para fomentar la lectura en niños

· Internet y los Estudiantes de Secundaria

· Coaching en obesidad

· Influencia de la Televisión, del Chat y del Estudio en el Rendimiento Académico de los Adolescentes Peruanos





    [EducaRed en el Mundo: España | Argentina | Brasil | Chile | Colombia]