educared Fundación Telefónica Perú
Estás en: Inicio > Espacio de Crianza > Editorial
  Espacio de CrianzaBlog: El Curioso Impertinente Editorial Columnista invitadoEntrevistaEn la RedComentarios de librosTestimoniosColumna en Peru 21Columna en GestiónConsultasExperiencias
 
Recursos educativos
Actividades recomendadas
Boletines
Mundo educativo
Wikis
Blogs
Foros
Concursos y Juegos
Temas de Gestión
Experiencias
Webs recomendadas
Editorial

¿Barbie o Rambo?
 
 
10 / 2006
Nuestra encuesta generó una respuesta masiva. La pregunta: ¿Es más angustiante que una niña de 9 quiera disfrazarse de Rambo o que un niño de 9 quiera disfrazarse de Barbie?

3% de los visitantes consideran que es la primera opción, mientras que 41% se sentirían mucho más amenazados si él llega pidiendo el ajuar completo de la famosa muñeca. 20% afirma que ambas situaciones serían igualmente problemáticas, mientras que 36% piensa que ninguna.

Todos han entendido que no se habla de un cuadro de travestismo o transexualismo en potencia, sino de un interés ocasional por vestir la ropa del sexo opuesto.

Si nos concentramos en los dos primeros porcentajes, es inevitable la pregunta ¿por qué tanta diferencia entre Jaimito vestido de Barbie y Rosita vestida de Rambo?

¿Otro ejemplo más del machismo y los prejuicios que rondan nuestra sociedad? En parte, pero no solamente.

En realidad, la identidad femenina no necesita muchas afirmaciones. Más allá de las diferencias externas y visibles, se sustenta en hechos de una solidez indiscutible. La primera menstruación, el embarazo y la lactancia, pueden ser saludados a través de ceremonias y celebraciones, pero éstas no crean a aquéllas.

En el caso de los hombres, el asunto es más incierto. No hay dudas acerca de cuándo una mujer es una mujer y en qué momento lo demuestra. Pero, ¿en qué momento un hombre es tal y cómo lo demuestra? El acto sexual no basta –nos empeñamos en llevarlo a cabo en privado- y, más importante, sus resultados reproductivos no son – hasta hace demasiado poco- atribuibles con certeza.

Por eso, las ceremonias y celebraciones iniciáticas de la virilidad son tan ostentosas, y antes que simples festejos de lo obvio, crean la masculinidad, la instituyen, son condiciones de ella, que, para colmo, debe ser permanentemente ratificada con actos visibles, con señales artificiales, con bombos y platillos.

La vestimenta es, en fin de cuentas, un asunto ceremonial y dado el peso que los signos externos tienen en la definición de la masculinidad frente a su menor importancia en el caso de la feminidad, no extraña que nuestra mente esté programada para reaccionar ante lo que puede ser un caso de confusión genuina, que en el caso de Rosita de Rambo no pasa de ser una intrascendencia que no cambia la realidad.

La masculinidad es una realidad basada mucho más en apariencias que la feminidad. Claro, la cultura sedentaria cambió enormemente las cosas y la autonomía de la sexualidad con respecto de la reproducción, ha abierto el camino de identidades y opciones más complejas. Pero de todas formas, la mente tiene sus caminos marcados y sesgados.
 Volver
Artículos anteriores
· El Maestro que Deja Huella en su segundo año

· Una nueva aventura

· Las catástrofes y nuestras relaciones con los menores

· Cuando los niños preguntan sobre la muerte

· Las palabras y las páginas, el regreso de lo impreso y la historia sin fin

· ¿Hay una edad ideal para tener hijos? y las diferentes edades

· Celebraciones, fiestas, hitos, caminos

· ¿Barbie o Rambo?

· La zorra y el erizo

· Abuelos





    [EducaRed en el Mundo: España | Argentina | Brasil | Chile | Colombia]