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De maestro a maestro
La práctica deportiva
11 / 2006 Artículo publicado en el Boletín de la Sociedad Peruana de Síndrome de DownComo ha sido planteado por los primeros profesionales en la historia de la medicina, en la época de Babilonia o de Grecia, la práctica sistemática de ejercicios físicos siempre ha sido considerada como un elemento esencial para el logro de una buena salud. El proceso de desarrollo de la actividad física, como un hábito que brinde al ser humano una herramienta de desarrollo integral tanto en el aspecto físico, mental, social, afectivo y emocional, constituye un modo de expresión esencial en la etapa infantil. Es una actividad indispensable para el desarrollo de las capacidades motoras, cognitivas y de relación. El niño necesita "moverse" y "jugar" para aprender, asimilar y conquistar todo lo que le rodea, formar su personalidad, evadirse o sortear los obstáculos que el mundo de los adultos le plantea, conocerse a sí mismo y ¿por qué no?, procurarse momentos de placer. La actividad mental en la actividad física y el juego es constante, implica imaginación y fantasía, creación y exploración. Mientras el niño juega crea cosas, inventa situaciones, busca posibilidades y soluciones, favorece el desarrollo cognitivo, aprende a prestar atención y concentrarse en lo que está haciendo, recordar y memorizar las reglas y situaciones, aprende a razonar. Contribuye al desarrollo del pensamiento, que en un principio no percibe las cosas en detalle, sino globalmente, para finalmente pasar al pensamiento conceptual, lógico y abstracto. Estos beneficios son comunes a todos los individuos, y es actualmente uno de los recursos con que se cuenta para buscar el desarrollo de todas las aptitudes mencionadas en niños, jóvenes y adultos con habilidades diferentes. Es por eso que la actividad física y el juego son elementos esenciales en el proceso educativo de la persona con Síndrome Down, más aún cuando los logros no se valoran en función del desempeño físico si no más bien en cuanto brindan la satisfacción de haber cumplido un objetivo, y desarrollan la habilidad para enfrentarse a las demandas de la vida diaria. El proceso de integración de la persona con Síndrome Down en la sociedad comporta el convencimiento por parte de ésta y de su familia acerca de sus potencialidades y capacidades, por ello las actividades físicas y deportivas constituyen una forma de interrelación e integración. La práctica deportiva estimula a la persona con Síndrome Down a sentirse parte de un conjunto; proporciona oportunidades para probar y descubrir las propias capacidades, tomar sus decisiones y lograr su autonomía. Les proporciona un refuerzo personal y familiar, constituyendo una ocasión de satisfacción y reconocimiento de los meritos adquiridos. Por otro lado desde el punto de vista de salud, Moon y Renzaglia (1982) han demostrado de manera repetida, que los jóvenes y adolescentes con Síndrome Down presentan niveles inferiores en su estado físico, si los comparamos con jóvenes y adolescentes que no presentan el mencionado síndrome, por lo tanto como resultado de sus bajos niveles de actividad, tienen mayor número de problemas de salud, mayor susceptibilidad a las enfermedades y mayor incidencia de obesidad. Si analizamos los beneficios más concretos, la práctica deportiva contribuye a: · Mejorar la orientación espacial, la postura corporal, el equilibrio estático, percepción espacial, coordinación general y promueve el desarrollo de fuerza muscular · Ayuda a abandonar la actitud egocéntrica, debido a la necesidad de prever las acciones del adversario. Esta anticipación conlleva el incremento en las habilidades de autonomía personal y del funcionamiento intelectual. ·Desarrolla su sensibilidad social a través del aprendizaje de las reglas que rigen las normas de participación y que han de ser respetadas. En este aprendizaje de normas para todos, crece su confianza. ·Beneficios hacia la integración: Los programas deportivos proporcionan un buen marco para la integración social. La persona con Síndrome de Down que practica un deporte proyecta una imagen mucho más cercana, comparte con su equipo las ilusiones, las expectativas, el esfuerzo y el cansancio, las frustraciones ante el fracaso, los logros conseguidos y siempre en compañía de otros, nunca en solitario. Artículos anteriores Autismo. Manual Avanzado para padresInclusión escolar Inclusión sobresaliente en una escuela secundaria en el Reino Unido Desarrollo hacia escuelas inclusivas Hablar de Sexualidad La práctica deportiva Problemas de conducta Síndrome de Down por grados Tiempo para jugar todos los días Inclusion educativa: "El gran reto de la educación" (Patricia Durant Caballero) |
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