En el año 1989 en el marco de la elaboración de
Hellen Keller nació en el año de 1880 y adquirió la sordoceguera por una aparente meningitis y una fuerte crisis de fiebres altas, las cuales originaron que se vieran afectados tantos su sentido auditivo como visual.
Durante los primeros cinco años de vida Hellen Keller, ideó formas de comunicación mediante señas o acciones que realizaba para poder comunicar sus ideas, lo que deseaba o necesitaba hacer. Pero también paso por episodios de frustración y rebeldía cuando no podía lograr entender a sus familiares. Es por esta razón que a la edad de siete años, Ann Sullivan ex alumna de la escuela Perkins y quien había tenido ceguera, pero que tras dos operaciones logró recuperar parte de la visión, se responsabilizó de su educación.
Fue Ann Sullivan quien trabajó con Hellen Keller y le enseñó a comunicarse mediante el alfabeto manual y el tadoma. Es así que Hellen Keller se convirtió en escritora, conferencista y activista en favor de las personas con sordoceguera.
En la actualidad la sordoceguera es reconocida en muchos países como una discapacidad única, pues durante muchos años fue asociada a la ceguera o sordera y no se ha dado al atención debida al colectivo de esta capacidad diferente.
En nuestro país también se está avanzando a paso lento pero seguro, es por ello que el Parlamento Andino también ha reconocido a la sordoceguera como una discapacidad única. Lo cual motiva a las instituciones que trabajan a favor del colectivo de sordoceguera a seguir por este camino en búsqueda de mejorar el nivel de vida, la inclusión social, laboral y educativa de las personas con esta discapacidad.



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